JARDINEROS DE KICHINI
Creciendo Para Dar
En Creciendo Para Dar, nos enorgullece asociarnos con Kichini Gardeners en nuestro proyecto colaborativo, “Sembrando las Semillas de la Resiliencia y el Empoderamiento para los Niños de Uganda.”
JARDINEROS DE KICHINI
Creciendo Para Dar
En Creciendo Para Dar, nos enorgullece asociarnos con Kichini Gardeners en nuestro proyecto colaborativo, “Sembrando las Semillas de la Resiliencia y el Empoderamiento para los Niños de Uganda.”
En Growing To Give (G2G) nos entusiasma caminar junto a Kichini Gardeners en un proyecto creado para fortalecer la seguridad alimentaria infantil en Kampala y zonas cercanas de Uganda. Esta colaboración —inspirada en el lema “Sembrar resiliencia y empoderamiento”— impulsa huertos escolares y familiares con un enfoque práctico: aprender haciendo, cuidar el suelo, ahorrar agua y cosechar alimentos reales que nutran a niñas y niños.
A diferencia de iniciativas basadas solo en donación de alimentos, este programa se centra en capacidades: que la niñez y sus familias puedan producir parte de su dieta con sistemas de huerto de bajo consumo de agua, con manejo orgánico y una metodología replicable en escuelas, patios pequeños y comunidades con recursos limitados.
Kichini Gardeners es una organización ambiental ubicada en la región central de Uganda, con una misión clara: ayudar a que la niñez se conecte con las personas y con la naturaleza, aprenda prácticas de jardinería sostenible y crezca con una mentalidad de cuidado del planeta y convivencia pacífica.
Su visión apunta alto: una comunidad global donde cada niño y niña disfrute, aprenda y acceda a alimentos seguros y a un ambiente sano mediante la experiencia directa de cultivar.
La organización fue fundada por Irene Nagudi (Kofi Annan Changemaker, 2021) y su nombre nació de las propias niñas y niños a quienes Irene enseña. El corazón del programa es un cambio cultural: involucrar a madres, padres y docentes para que el huerto deje de ser “un proyecto” y se convierta en un hábito comunitario.
En muchos hogares, especialmente en zonas rurales y asentamientos informales, la dieta puede ser repetitiva y limitada —por ejemplo, basada en harina de yuca y frijoles— lo que aumenta el riesgo de malnutrición. El enfoque de Kichini es simple y poderoso: enseñar a cultivar verduras y hojas nutritivas en casa, explicar su valor nutricional y convertir a la niñez en mensajera de salud dentro del hogar.
En mayo de 2024, esta alianza recibió un valioso apoyo de la Blooming Prairie Foundation. El financiamiento respalda a Kichini Gardeners como agencia emergente de seguridad alimentaria con enfoque futuro en Wakiso (cercano a Kampala), y permite acelerar un modelo educativo que combina nutrición, huertos y cuidado ambiental.
El programa está diseñado para trabajar con niñas y niños de 6 a 14 años, fortaleciendo habilidades que van más allá de sembrar: planificación, constancia, colaboración, higiene, manejo del agua, compostaje y liderazgo. La idea es que el aprendizaje se multiplique: cada estudiante puede influir en su hogar, en su clase y en su vecindario.
El proyecto utiliza sistemas tipo Crop Circle Gardens como herramienta educativa y productiva. Estos huertos (en suelo o en bolsas grandes con sustrato) ayudan a:
Ahorrar agua con riego más eficiente y menor evaporación.
Reducir insumos (fertilizante) y depender menos de químicos.
Producir más en espacios pequeños, ideal para escuelas y patios compactos.
Enseñar por ciclos: siembra, cuidado, cosecha, preparación y distribución.
Los cultivos se eligen con criterios culturales y nutricionales: hojas verdes que las familias conocen y consumen, como collard greens, acelga (Swiss chard) y vegetales locales como buga y nakati. Cuando el alimento es familiar y sabroso, aumenta la probabilidad de que se integre a la dieta cotidiana.
Esta página en español está pensada para audiencias que buscan temas como: huertos escolares en Uganda, nutrición infantil en Kampala, educación ambiental, agricultura urbana de bajo costo, jardinería sin químicos, huertos de bajo consumo de agua, y programas comunitarios de alimentos. También conecta el trabajo local con soluciones replicables en otras regiones.
El proyecto busca resultados medibles y humanos a la vez. En términos sencillos: más alimentos nutritivos, menos vulnerabilidad y más conocimiento práctico. Los objetivos se trabajan en tres niveles:
Aumentar el consumo de verduras y hojas nutritivas mejora la diversidad dietética. También abre la puerta a conversaciones reales sobre energía, concentración escolar, defensas, crecimiento y hábitos saludables.
La alfabetización alimentaria no es teoría: implica saber de dónde viene la comida, cómo se cultiva, cómo se cuida, cómo se lava, cómo se cocina y cómo se evita el desperdicio. Un huerto convierte la nutrición en una experiencia.
En un contexto donde el clima puede ser impredecible y los recursos limitados, aprender a cultivar con eficiencia (agua, suelo, semillas) ayuda a crear comunidades más preparadas. El huerto se vuelve una herramienta de adaptación.
En conjunto, esto contribuye a enfrentar la inseguridad alimentaria y a construir una cultura de cuidado del entorno desde la niñez.
Si quieres ser parte de esta historia, tu apoyo se convierte en herramientas concretas para niñas y niños: sistemas de huerto de bajo uso de agua, semillas, plantines, herramientas básicas, regaderas y materiales educativos. Con donaciones sostenidas, podemos equipar escuelas completas y expandir a comunidades en Kampala y áreas rurales cercanas.
Donación individual: contribuye a kits de huerto (semillas, sustrato, herramientas).
Apoyo mensual: sostiene la continuidad educativa y el seguimiento de los huertos.
Patrocinio corporativo: financia huertos por escuela o por comunidad.
Donaciones grandes: permiten formación docente, expansión logística y escalamiento.
Para donaciones mayores o alianzas corporativas, escribe a: admin@growingtogive.org (Atención: Siobhan Shaw, Co-fundadora).
Busca reducir la vulnerabilidad alimentaria infantil fortaleciendo la producción local de alimentos nutritivos (en hogares y escuelas) y mejorando la educación sobre nutrición y sostenibilidad.
Porque el aprendizaje temprano se multiplica: la niñez lleva mensajes al hogar, influye en hábitos familiares y desarrolla habilidades que pueden convertirse en oportunidades de vida y de empleo.
El modelo está pensado para espacios pequeños y para usar el agua de forma más eficiente. Además, permite sembrar alimentos de alto valor nutricional con materiales accesibles y aprendizaje práctico.
Hojas verdes y verduras que son culturalmente aceptadas y nutritivas, incluyendo variedades locales (como buga y nakati) y opciones de fácil manejo que pueden crecer en ciclos cortos.
Sí. Además de mejorar la dieta del hogar, se promueve compartir excedentes con la familia extendida y la comunidad, reforzando redes de apoyo y solidaridad local.
Con capacitación, acompañamiento, participación docente y un enfoque de “aprender haciendo”. El objetivo es que el huerto sea parte de la rutina escolar y familiar, no un evento aislado.
Juntos, podemos sembrar más que alimentos: sembramos confianza, habilidades, salud y futuro.